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DiMo y la promesa de una revolución en los pagos instantáneos e inclusión financiera en México

Publicado el 08 de septiembre de 2025. 20 minutos de lectura
DiMo y la promesa de una revolución en los pagos instantáneos e inclusión financiera en México

El DiMo es un nuevo sistema de pagos instantáneos lanzado por el Banco Central de México (Banxico) en 2023. La plataforma permite que cualquier persona envíe y reciba dinero usando únicamente el número de celular del destinatario, de forma rápida y segura. En un país donde el dinero en efectivo aún domina las transacciones y una gran parte de la población permanece desbancarizada, el DiMo surge como una innovación de gran importancia para impulsar la digitalización y la inclusión financiera en México.

En mayo de 2024, a poco más de un año después de su lanzamiento, Banxico ya contabilizaba más de 5 millones de cuentas registradas en DiMo. Al final de ese mismo año, la plataforma alcanzó más de 11 millones de cuentas vinculadas y contaba con la participación de 21 instituciones financieras.

A pesar de este avance, México aún presenta una baja tasa de bancarización. Estimaciones indican que cerca del 51 % de la población no posee una cuenta bancaria, de acuerdo con datos recopilados por el PCMI. Este escenario refuerza la relevancia del DiMo como herramienta para ampliar la inclusión financiera, facilitando los pagos digitales para quienes antes dependían exclusivamente del efectivo.

En este artículo, abordaremos cómo funciona el DiMo y el panorama de adopción de esta solución en México. Además, evaluaremos el impacto de la plataforma en la digitalización de los pagos en el país. Por último, discutiremos los desafíos actuales para expandir el uso del DiMo y presentaremos las perspectivas futuras de esta iniciativa de pagos instantáneos en el mercado mexicano.

 

¿Qué es el DiMo?

 

El Dinero móvil, más conocido por las siglas DiMo, es el más reciente sistema de pagos instantáneos desarrollado por el Banco de México (Banxico) en colaboración con instituciones financieras privadas.

Lanzado en marzo de 2023, DiMo permite transferencias interbancarias en tiempo real utilizando únicamente el número de teléfono del beneficiario, sin necesidad de datos bancarios complejos como los códigos CLABE —el equivalente mexicano del código bancario— o números de tarjeta.

En otras palabras, basta con que pagador y receptor vinculen sus números de celular a sus cuentas bancarias para enviar y recibir dinero de forma rápida, segura y a cualquier hora del día.

 

¿Por qué es importante el DiMo para México?

 

La importancia del DiMo está en simplificar drásticamente la experiencia de pagos digitales en México. Hasta hace poco, realizar una transferencia electrónica exigía información complicada del destinatario, lo que limitaba el uso cotidiano del sistema SPEI (Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios.) por parte de los consumidores.

Con el DiMo, el proceso se vuelve tan fácil como enviar un mensaje de texto, reduciendo errores y eliminando fricciones que alejaban a muchos usuarios de los medios de pago digitales. Este avance importa no solo por la comodidad, sino también por el potencial de inclusión financiera: al hacer los pagos digitales más accesibles, el DiMo puede atraer a millones de mexicanos que hoy dependen del efectivo, integrándolos al sistema financiero formal.

Vale destacar que México posee un escenario singular. A pesar de avances en la digitalización, alrededor del 51 % de la población adulta aún no posee cuenta bancaria, según datos recopilados por el PCMI. Además, el efectivo es preferido en 82 % de las transacciones por los ciudadanos, lo que evidencia una fuerte cultura de uso de papel moneda.

En este contexto, iniciativas de pago instantáneo como el DiMo ganan relevancia estratégica: buscan ofrecer una alternativa moderna al dinero físico, estimulando la transición hacia medios electrónicos de forma educativa y gradual, sin abolir el efectivo, pero colocando nuevas opciones para que las personas elijan la mejor forma de pagar.

 

Lee también: Pagos y servicios financieros en México: desafíos, oportunidades y tendencias del sector

 

¿Cómo funciona el DiMo y qué hay detrás de él?

 

El funcionamiento del DiMo es simple y centrado en la experiencia del usuario. Cada cliente bancario o de fintech necesita vincular su número de celular a su cuenta a través de la aplicación de la institución financiera participante.

Una vez hecho el vínculo en el sistema, ese número de teléfono pasa a funcionar como un identificador para recibir y enviar transferencias instantáneas. Es decir, en lugar de pedir al destinatario largos códigos bancarios, basta solicitar el número de celular registrado en el DiMo para realizar la transferencia.

Las transacciones se realizan sobre la infraestructura del SPEI, el sistema de liquidación en tiempo real del Banxico, garantizando rapidez y seguridad en el procesamiento, además de una disponibilidad de 24 horas al día, 7 días a la semana. En la práctica, el DiMo actúa como una capa adicional de conveniencia sobre la red bancaria existente, ofreciendo una experiencia más amigable para personas físicas y pequeñas empresas.

 

El contexto de la creación del DiMo

 

El contexto de esta innovación se remonta a los esfuerzos de México por modernizar los pagos. Desde 2004, el SPEI hizo posible las transferencias electrónicas entre bancos. Su uso masivo entre consumidores, sin embargo, enfrentaba barreras de usabilidad. En 2019, Banxico lanzó el CoDi (Cobro Digital), una plataforma que permitía pagos vía código QR o NFC, también sobre la misma infraestructura de transacciones.

Aunque prometedor, el CoDi tuvo una adopción por debajo de lo esperado: los pequeños comerciantes, público objetivo de la iniciativa, mostraron baja adhesión, en parte por temor a la formalización y a una posible carga tributaria al abandonar el dinero físico.

Además, no todos los bancos promovieron activamente el CoDi, y la exigencia de escanear códigos QR resultó ser menos intuitiva para transacciones del día a día. Pasados casi cinco años desde el lanzamiento, sus números aún son bajos. En septiembre de 2024 acumulaba cerca de 13,7 millones de operaciones (alrededor de MXN$12,7 mil millones) desde el inicio, muy por debajo de las metas iniciales

En ese escenario, el DiMo surgió como una evolución natural. A diferencia del CoDi, que se enfocaba mucho en pagos presenciales mediante QR, el DiMo fue diseñado inicialmente para transferencias P2P (peer-to-peer), simplificando al máximo la etapa de identificación del destinatario.

La experiencia de uso es su mayor fortaleza: al fin y al cabo, prácticamente todos los mexicanos que utilizan smartphones ya están habituados a compartir números de teléfono, lo que reduce la curva de aprendizaje. A esto se suma el hecho de que el 71 % de la población mexicana ya poseía smartphone en 2023, con previsión de llegar al 75 % este año.

 

Mercado y adopción del DiMo: evolución y proyecciones

 

Desde su lanzamiento, el DiMo ha venido ganando terreno en el ecosistema financiero mexicano, aunque su uso efectivo aún se encuentra en una fase inicial. Los números de adhesión son expresivos: al final de 2023, había 5,28 millones de usuarios registrados. Ese volumen aumentó a más del doble a lo largo del año siguiente. En noviembre de 2024, Banxico anunció que el DiMo alcanzó 11 millones de usuarios activos.

En menos de dos años de operación, el DiMo alcanzó una cifra importante, aproximándose al 10 % de la población del país, un nivel que los creadores consideran suficiente para impulsar esfuerzos más amplios de divulgación y crecimiento en 2025.

Del lado de la oferta, la adhesión de las instituciones financieras también evolucionó rápidamente. Ya en el primer año, 16 instituciones, incluyendo grandes bancos como BBVA y Santander, habilitaron el DiMo en sus plataformas, número que subió a 21 instituciones en noviembre de 2024. Además, Banxico reportó que otras 18 entidades estaban en proceso de integración a finales de 2024.

En la práctica, esto significa que prácticamente todos los grandes bancos, fintechs e incluso sociedades financieras populares (Sofipos) de México estarán ofreciendo DiMo a sus clientes en 2025. Esta amplia participación es fundamental: cuanto más actores financieros conectados, mayor el alcance de la red y más útil se vuelve el servicio para todos los usuarios.

 

Desafíos y perspectivas para el DiMo

 

A pesar del avance en los registros, el uso activo del DiMo aún está ganando tracción. Durante 2024, el volumen de transacciones realizadas quedó por debajo del potencial esperado.Para tener una idea, BBVA México, el mayor banco del país, reveló que, desde la creación del DiMo hasta el final de 2024, se ejecutaron apenas unas 250 mil transacciones en total en la plataforma.

Dado que BBVA concentra más de la mitad de los usuarios del DiMo —son 5,7 millones de cuentas vinculadas—, este número evidencia que muchos registrados aún no se han habituado a usar activamente el nuevo medio de pago. En otras palabras, millones de personas activaron el DiMo en sus cuentas, pero convencer al público de sustituirlo por el dinero en efectivo u otras formas de pago es un desafío pendiente.

Para 2025, sin embargo, las perspectivas son optimistas. Banxico anunció planes de acelerar la adopción del DiMo este año, aprovechando precisamente esa base ya establecida de 11 millones de usuarios registrados. La estrategia incluye campañas de comunicación coordinadas entre el banco central y las instituciones participantes, con el objetivo de educar a los consumidores sobre los beneficios del sistema y aumentar la frecuencia de uso.

Algunos bancos ya vienen promoviendo de forma proactiva el DiMo como un diferencial. Por ejemplo, BBVA proyectó en el primer año registrar 5 millones de usuarios adicionales y mover más de US$ 560 millones a través del DiMo, lo que sería seis veces el volumen previsto para el CoDi en el mismo período.

Aunque tales proyecciones aún no se han concretado en volumen de transacciones, indican la confianza en el potencial de crecimiento. Analistas de mercado estiman que los pagos de cuenta a cuenta vía sistemas ganarán más tracción en los próximos años. El DiMo, por ejemplo, debe crecer cerca de un 19 % al año para 2027, lo cual elevaría su participación en las transacciones en línea de 6 % a aproximadamente 8 %.

 

El impacto del DiMo en el sector financiero mexicano

 

El DiMo se inserta en un movimiento más amplio de digitalización del sector financiero mexicano, con implicaciones directas en la inclusión financiera. Al simplificar transferencias y reducir costos transaccionales, la plataforma tiene el potencial de atraer a una parte de la población que aún se encuentra al margen del sistema bancario.

 

Mejorando la inclusión financiera con el DiMo

 

Muchos mexicanos sin cuenta bancaria mencionan la complejidad y la desconfianza hacia los bancos como barreras. En ese sentido, una solución para enviar dinero tan simple como usar el teléfono puede funcionar como puerta de entrada para nuevos usuarios.

El Banco de México ha incentivado este efecto con medidas complementarias, como la flexibilización para la apertura de cuentas digitales de bajo valor, que requieren tan solo un proceso simplificado de registro y límites mensuales de depósito de alrededor de US$ 1.150,00.

Estas cuentas simplificadas permiten que un ciudadano abra rápidamente una cuenta transaccional básica, muchas veces desde la propia aplicación del banco o del DiMo, solo con documentos mínimos. Por primera vez en América Latina, un usuario puede abrir una cuenta bancaria a través de una aplicación de pagos del Banco Central, eligiendo una institución participante para vincularse.

Esta innovación en el registro es fundamental para llegar a quienes nunca tuvieron relación con bancos, y ya muestra resultados: solamente en BBVA, el número de nuevas cuentas digitales de bajo valor creció un 39 % en el primer trimestre de 2023, impulsado por el interés de los clientes en acceder al DiMo.

La inclusión financiera tiende a ser altamente beneficiada si el DiMo alcanza una adopción masiva. Países vecinos ofrecen referencias alentadoras: economías como Brasil, Colombia, Argentina y Chile ya superan el 80 % de adultos financieramente incluidos gracias a esfuerzos combinados de bancos tradicionales, fintech y pagos instantáneos. En México, ese índice aún es menor: alrededor del 68 % de los adultos tenía al menos un producto financiero en 2021, prácticamente estancado en relación con 2015.

El DiMo puede ser el punto de inflexión que el país esperaba para cerrar esa brecha. Al popularizar los pagos digitales P2P sin costo para el usuario, se crea un camino natural para que personas hoy desbancarizadas comiencen a ver valor en tener una cuenta, ya sea para recibir pagos de amigos y familiares de forma instantánea, o para pagar a pequeños comerciantes.

 

DiMo: potenciando la digitalización de la economía

 

Desde la perspectiva de la digitalización del mercado, el, impacto del DiMo trasciende a los individuos. Pequeños negocios y emprendedores informales, que muchas veces operan solo en efectivo, cuentan ahora con una alternativa viable para recibir pagos de bajo valor sin costo inmediato y con liquidez instantánea.

A diferencia de las terminales de tarjeta, que implican tarifas y demoran días en acreditar el dinero, el DiMo acredita los valores en la cuenta del receptor en segundos y sin cobro de MDR (Merchant Discount Rate). Un estudio apunta que herramientas como CoDi y DiMo pueden generar un ahorro de más de 80 mil pesos mexicanos al año para pequeños negocios en comisiones evitadas, además de aumentar la velocidad de rotación del capital de caja. Es decir, la digitalización vía DiMo no es solo conveniencia, sino también una ganancia económica para el sector productivo.

 

Barreras para la adopción del DiMo

 

A pesar del enorme potencial, el DiMo enfrenta barreras importantes para consolidarse como medio de pago dominante. La primera de ellas es cultural: el apego al dinero en efectivo. Cerca de 75 millones de mexicanos realizan pagos cotidianos en billetes y monedas (especialmente para compras de hasta 500 pesos), amuchas veces por hábito o conveniencia.

Cambiar este comportamiento requiere tiempo, confianza y claridad de beneficios.En este punto, aún se percibe una brecha de educación y comunicación sobre el DiMo. Investigaciones cualitativas indican que una parte de la población desconfía de recibir pagos electronicos, ya sea por temor a fraudes y estafas, o por desconocimiento de cómo el sistema bancario protege las transacciones.

 

Compromiso e incentivos para la utilización

 

Otra barrera está en los incentivos para la adopción por parte de todos los actores económicos. A diferencia del Pix brasileño, cuya participación fue obligatoria para todos los bancos desde su lanzamiento, en México la adhesión al DiMo es voluntaria. En teoría, esto podría limitar el alcance. En la práctica, sin embargo, vimos que los principales bancos rápidamente se involucraron en el proyecto. El punto de atención ahora es estimular también a los comerciantes y empresas a utilizar el DiMo activamente.

Hasta el momento, el DiMo se centra en transferencias P2P, pero ya existen casos de uso emergentes en pagos B2B y B2C. Grandes fintechs y marketplaces integraron el DiMo en sus plataformas: por ejemplo, Mercado Pago informó que 60 % de sus usuarios ya realizan transferencias usando el número de celular gracias a la integración con el DiMo, dejando de lado en la práctica el uso de la CLABE en sus operaciones internas.

Además, analistas del sector destacan que empresas B2B pueden beneficiarse enormemente de los pagos instantáneos vía DiMo, agilizando transacciones en cadenas de suministro y pagos entre empresas con la misma facilidad del P2P, lo que elimina burocracias y esperas en procesos de cuentas por pagar.

Sin embargo, para que estos potenciales se concreten, bancos y fintechs necesitan incentivar activamente el uso: ya sea por medio de cashback, programas de fidelidad, o simplemente garantizando que el DiMo permanezca libre de tarifas para el usuario final. Ejecutivos del propio mercado admiten que, hasta ahora, faltan incentivos adecuados para impulsar el uso masivo de la plataforma por parte de bancos y comercios.

 

Aprendiendo de otras iniciativas

 

Comparando con otras iniciativas, queda claro que el DiMo aprende tanto de los fallos del CoDi como de los aciertos de sistemas como el Pix (Brasil) y el Nequi (Colombia).

Del CoDi, el DiMo difiere por ofrecer una experiencia más directa —uso del teléfono celular en lugar del código QR— y por haber surgido en un momento de mayor madurez digital de la población. Aun así, el CoDi ofreció lecciones: mostró que simplemente lanzar la plataforma no garantiza adopción. Es necesario un compromiso continuo de bancos y gobierno para volver la solución relevante en el día a día de las personas.

Al observar el Pix, el DiMo se asemeja en la propuesta de pagos instantáneos 24/7 y en la visión a largo plazo de reducir el uso de dinero en efectivo. Sin embargo, existen diferencias importantes: el Pix fue concebido desde el inicio para múltiples casos de uso (P2P, pago a establecimientos, cobranzas, etc.) y totalmente gratuito para personas físicas, mientras que en el DiMo los bancos tienen libertad para eventualmente cobrar por las transferencias P2P.

Hasta el momento, ninguna gran institución en México cobra por las transferencias vía DiMo, lo que es positivo, pero existe la posibilidad de cobro futuro, dado que los bancos ven en él también una oportunidad de ingresos. Si las tarifas se implementan sin cuidado, pueden desincentivar a los usuarios; al fin y al cabo, la experiencia internacional muestra que la gratuidad fue un catalizador crucial para la adopción de estos sistemas.

 

Relevancia del DiMo para el ecosistema financiero de América Latina

 

La implementación del DiMo en México es un capítulo más de la transformación financiera en América Latina. En los últimos años, la región ha visto una ola de innovaciones en pagos y fintech: desde el Pix en Brasil hasta el Bre-B en Colombia, pasando por transferencias inmediatas en Argentina y por diversas billeteras digitales distribuidas por el continente.

Cada país tiene sus particularidades, pero todos persiguen objetivos similares: aumentar la inclusión financiera, reducir la dependencia del dinero en efectivo y modernizar la infraestructura de pagos para impulsar la economía digital.

El éxito del DiMo puede servir como referencia e incentivo para otros mercados latinoamericanos que aún no han implementado soluciones robustas de pago instantáneo. Al demostrar que es posible, mediante la colaboración público-privada, cambiar paradigmas de comportamiento financiero, México refuerza la idea de una América Latina más integrada digitalmente, donde enviar dinero por celular sea tan común como intercambiar mensajes.

El ecosistema financiero regional también se beneficia con la interoperabilidad y la estandarización de experiencias. En un futuro próximo, los usuarios de América Latina podrán enviar dinero a contactos en un país distinto casi instantáneamente, pues la región poseerá plataformas abiertas y compatibles, como es el caso del Pix y el DiMo.

Esto estrecharía lazos comerciales y personales, eliminando barreras tradicionales de remesas internacionalesClaro, aún queda un camino por recorrer para que esta visión se concrete, pero la convergencia de iniciativas de pagos instantáneos es un paso en esa dirección.

Adicionalmente, la presencia de players globales y regionales —como Big Techs, fintechs y procesadoras de pago— operando en múltiples países hace que las soluciones exitosas en un mercado pronto sean exploradas en otros.

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DiMo: el camino para destrabar el potencial bancario en México

 

El DiMo surge como pieza central en la modernización del mercado financiero mexicano, uniendo lo más avanzado en pagos instantáneos con la simplicidad necesaria para llegar a toda la población.

Su trayectoria aún está en curso: si 2023 fue el año del estreno y 2024 el de la expansión de la base, 2025 promete ser el año de la consolidación, en el cual el DiMo debe convertirse, de hecho, en parte del día a día de los mexicanos. Independientemente de los desafíos, el consenso es que el futuro de los pagos en México, así como en América Latina, pasa cada vez más por soluciones tecnológicas. En este escenario, proyectos como el DiMo desempeñan un papel de catalizador, abriendo camino a nuevos modelos de negocio, mayor inclusión y eficiencia económica.

Para las empresas, sean bancos tradicionales que buscan innovar o fintechs en crecimiento, el mensaje es claro: es hora de prepararse para esta nueva realidad.Contar con socios tecnológicos adecuados puede marcar la diferencia en la rapidez y calidad de esta adaptación.

 

DiMo: lo que viste en este artículo

 

  • El DiMo es un sistema de pagos instantáneos lanzado por el Banco Central de México en 2023, que permite transferencias en tiempo real usando solo el número de celular del destinatario.
  • La solución simplifica la experiencia de pagos digitales, reduciendo fricciones en comparación con el SPEI y ofreciendo mayor accesibilidad que el CoDi, lanzado en 2019 pero con una adopción por debajo de lo esperado.
  • México aún presenta desafíos estructurales: cerca del 51 % de la población está desbancarizada y 82 % de las transacciones todavía se realizan en efectivo, lo que refuerza la relevancia del DiMo para la inclusión financiera.
  • En menos de dos años, el DiMo alcanzó 11 millones de usuarios registrados y cuenta con la adhesión de 21 instituciones financieras, con otras en proceso de integración.
  • Las principales barreras de adopción incluyen la cultura del uso de dinero en efectivo, la desconfianza de la población en los medios digitales y la falta de incentivos más claros por parte de bancos y comerciantes.
  • La iniciativa es estratégica no solo para México, sino también para América Latina, y puede servir como referencia para otros mercados que buscan reducir el uso de dinero físico y ampliar la interoperabilidad regional.

 

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