DiMo y la promesa de una revolución en los pagos instantáneos e inclusión financiera en México
El DiMo es un nuevo sistema de pagos instantáneos lanzado por el Banco Central de México (Banxico) en 2023. La plataforma permite que cualquier persona envíe y reciba dinero usando únicamente el número de celular del destinatario, de forma rápida y segura. En un país donde el dinero en efectivo aún domina las transacciones y una gran parte de la población permanece desbancarizada, el DiMo surge como una innovación de gran importancia para impulsar la digitalización y la inclusión financiera en México.
En mayo de 2024, poco más de un año después de su lanzamiento, Banxico ya contaba con más de 5 millones de cuentas registradas en DiMo . Para finales de ese mismo año, la plataforma había alcanzado más de 11 millones de cuentas vinculadas y contaba con la participación de 21 instituciones financieras.
A pesar de este progreso, México aún presenta una baja tasa de penetración bancaria. Según datos del PCMI , se estima que aproximadamente el 51% de la población no tiene cuenta bancaria. Este panorama refuerza la relevancia de DiMo como herramienta para ampliar la inclusión financiera , facilitando los pagos digitales a quienes antes dependían exclusivamente del efectivo.
En este artículo, analizaremos el funcionamiento de DiMo y su adopción en México. Además, evaluaremos el impacto de la plataforma en la digitalización de los pagos en el país. Finalmente, abordaremos los desafíos actuales para la expansión del uso de DiMo y presentaremos las perspectivas futuras de esta iniciativa de pagos instantáneos en el mercado mexicano.
¿Qué es el DiMo?
El Dinero móvil, más conocido por las siglas DiMo, es el más reciente sistema de pagos instantáneos desarrollado por el Banco de México (Banxico) en colaboración con instituciones financieras privadas.
Lanzada en marzo de 2023, DiMo permite realizar transferencias interbancarias en tiempo real utilizando únicamente el número de teléfono del destinatario , sin necesidad de datos bancarios complejos como códigos CLABE (el equivalente mexicano de los códigos bancarios) o números de tarjeta.
En otras palabras, basta con que pagador y receptor vinculen sus números de celular a sus cuentas bancarias para enviar y recibir dinero de forma rápida, segura y a cualquier hora del día.
¿Por qué es importante el DiMo para México?
La importancia de DiMo radica en simplificar drásticamente la experiencia de pago digital en México. Hasta hace poco, realizar una transferencia electrónica requería información compleja del destinatario, lo que limitaba el uso cotidiano del sistema SPEI ( Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios ) por parte de los consumidores.
Con DiMo, el proceso se simplifica al máximo, como enviar un mensaje de texto, lo que reduce errores y elimina las dificultades que alejaban a muchos usuarios de los métodos de pago digitales . Este avance es importante no solo por su conveniencia, sino también por su potencial para la inclusión financiera: al facilitar el acceso a los pagos digitales, DiMo puede atraer a millones de mexicanos que actualmente dependen del efectivo , integrándolos al sistema financiero formal.
Cabe destacar que México presenta un escenario particular. A pesar de los avances en digitalización, aproximadamente el 51% de la población adulta aún no posee una cuenta bancaria, según datos recopilados por el PCMI . Además, el efectivo es el método de pago preferido en el 82% de las transacciones , lo que evidencia una arraigada cultura del uso de dinero en efectivo.
En este contexto, iniciativas de pago instantáneo como el DiMo ganan relevancia estratégica: buscan ofrecer una alternativa moderna al dinero físico, estimulando la transición hacia medios electrónicos de forma educativa y gradual, sin abolir el efectivo, pero colocando nuevas opciones para que las personas elijan la mejor forma de pagar.
Lea también: Pagos y servicios financieros en México: retos, oportunidades y tendencias del sector.
¿Cómo funciona el DiMo y qué hay detrás de él?
El funcionamiento del DiMo es simple y centrado en la experiencia del usuario. Cada cliente bancario o de fintech necesita vincular su número de celular a su cuenta a través de la aplicación de la institución financiera participante.
Una vez hecho el vínculo en el sistema, ese número de teléfono pasa a funcionar como un identificador para recibir y enviar transferencias instantáneas. Es decir, en lugar de pedir al destinatario largos códigos bancarios, basta solicitar el número de celular registrado en el DiMo para realizar la transferencia.
Las transacciones se realizan sobre la infraestructura del SPEI, el sistema de liquidación en tiempo real del Banxico, garantizando rapidez y seguridad en el procesamiento, además de una disponibilidad de 24 horas al día, 7 días a la semana. En la práctica, el DiMo actúa como una capa adicional de conveniencia sobre la red bancaria existente, ofreciendo una experiencia más amigable para personas físicas y pequeñas empresas.
El contexto de la creación del DiMo
El contexto de esta innovación se remonta a los esfuerzos de México por modernizar los pagos. Desde 2004, SPEI ha permitido transferencias electrónicas entre bancos. Sin embargo, su uso generalizado entre los consumidores se enfrentó a barreras de usabilidad. En 2019, Banxico lanzó CoDi ( Cobro Digital ), una plataforma que permitía pagos mediante código QR o NFC, también sobre la misma infraestructura de transacciones.
Aunque prometedor, el CoDi tuvo una adopción por debajo de lo esperado: los pequeños comerciantes, público objetivo de la iniciativa, mostraron baja adhesión, en parte por temor a la formalización y a una posible carga tributaria al abandonar el dinero físico.
Además, no todos los bancos promocionaron activamente CoDi, y el requisito de escanear códigos QR resultó poco intuitivo para las transacciones cotidianas. Casi cinco años después de su lanzamiento, las cifras de CoDi siguen siendo modestas. A septiembre de 2024, había acumulado aproximadamente 13,7 millones de transacciones (alrededor de 12,7 millones de pesos mexicanos) desde su lanzamiento , muy por debajo de los objetivos iniciales.
En este contexto, DiMo surgió como una evolución natural. A diferencia de CoDi, que se centraba principalmente en pagos presenciales mediante código QR, DiMo está diseñado inicialmente para transferencias P2P ( de persona a persona ), simplificando al máximo el paso de identificación del destinatario.
La experiencia de usuario es su mayor ventaja: después de todo, prácticamente todos los mexicanos que usan teléfonos inteligentes ya están acostumbrados a compartir números de teléfono, lo que reduce la curva de aprendizaje. A esto se suma el hecho de que el 71% de la población mexicana ya poseía un teléfono inteligente en 2023, con proyecciones que alcanzan el 75% este año.
Mercado y adopción del DiMo: evolución y proyecciones
Desde su lanzamiento, DiMo ha ido ganando terreno en el ecosistema financiero mexicano, aunque su uso efectivo aún se encuentra en su fase inicial. Las cifras de adopción son impresionantes: a finales de 2023, contaba con 5,28 millones de usuarios registrados . Esta cifra se duplicó con creces al año siguiente. En noviembre de 2024, Banxico anunció que DiMo había alcanzado los 11 millones de usuarios activos.
En menos de dos años de operación, el DiMo alcanzó una cifra importante, aproximándose al 10 % de la población del país, un nivel que los creadores consideran suficiente para impulsar esfuerzos más amplios de divulgación y crecimiento en 2025.
Por parte de la oferta, la adopción por parte de las instituciones financieras también evolucionó rápidamente. Tan solo en el primer año, 16 instituciones, incluyendo bancos importantes como BBVA y Santander, habilitaron DiMo en sus plataformas, cifra que aumentó a 21 instituciones en noviembre de 2024. Banxico también informó que otras 18 entidades estaban en proceso de integración para finales de 2024.
En la práctica, esto significa que prácticamente todos los grandes bancos, fintechs e incluso sociedades financieras populares (Sofipos) de México estarán ofreciendo DiMo a sus clientes en 2025. Esta amplia participación es fundamental: cuanto más actores financieros conectados, mayor el alcance de la red y más útil se vuelve el servicio para todos los usuarios.
Desafíos y perspectivas para el DiMo
A pesar del aumento en los registros, el uso activo de DiMo aún está en desarrollo . Durante 2024, el volumen de transacciones realizadas no alcanzó el potencial esperado . Para dar una idea, BBVA México, el banco más grande del país, reveló que, desde la creación de DiMo hasta finales de 2024, solo se realizaron alrededor de 250 transacciones en total a través de la plataforma.
Dado que BBVA concentra más de la mitad de los usuarios de DiMo —con 5,7 millones de cuentas vinculadas—, esta cifra pone de manifiesto que muchos usuarios registrados aún no se han acostumbrado a utilizar activamente el nuevo método de pago . En otras palabras, millones de personas han activado DiMo en sus cuentas, pero convencer al público de que lo sustituya por efectivo u otras formas de pago sigue siendo un reto pendiente.
Para 2025, sin embargo, las perspectivas son optimistas. Banxico anunció planes de acelerar la adopción del DiMo este año, aprovechando precisamente esa base ya establecida de 11 millones de usuarios registrados. La estrategia incluye campañas de comunicación coordinadas entre el banco central y las instituciones participantes, con el objetivo de educar a los consumidores sobre los beneficios del sistema y aumentar la frecuencia de uso.
Algunos bancos ya vienen promoviendo de forma proactiva el DiMo como un diferencial. Por ejemplo, BBVA proyectó en el primer año registrar 5 millones de usuarios adicionales y mover más de US$ 560 millones a través del DiMo, lo que sería seis veces el volumen previsto para el CoDi en el mismo período.
Aunque tales proyecciones aún no se han concretado en volumen de transacciones, indican la confianza en el potencial de crecimiento. Analistas de mercado estiman que los pagos de cuenta a cuenta vía sistemas ganarán más tracción en los próximos años. El DiMo, por ejemplo, debe crecer cerca de un 19 % al año para 2027, lo cual elevaría su participación en las transacciones en línea de 6 % a aproximadamente 8 %.
El impacto del DiMo en el sector financiero mexicano
DiMo forma parte de un movimiento más amplio para digitalizar el sector financiero mexicano , con implicaciones directas para la inclusión financiera. Al simplificar las transferencias y reducir los costos de transacción, la plataforma tiene el potencial de atraer a un segmento de la población que aún no tiene acceso al sistema bancario.
Mejorando la inclusión financiera con el DiMo
Muchos mexicanos sin cuenta bancaria mencionan la complejidad y la desconfianza hacia los bancos como barreras. En ese sentido, una solución para enviar dinero tan simple como usar el teléfono puede funcionar como puerta de entrada para nuevos usuarios.
El Banco de México ha fomentado este efecto con medidas complementarias, como facilitar la apertura de cuentas digitales de bajo valor , que cuentan con un proceso de registro simplificado y límites de depósito mensuales de alrededor de US$1.150,00.
Estas cuentas simplificadas permiten que un ciudadano abra rápidamente una cuenta transaccional básica, muchas veces desde la propia aplicación del banco o del DiMo, solo con documentos mínimos. Por primera vez en América Latina, un usuario puede abrir una cuenta bancaria a través de una aplicación de pagos del Banco Central, eligiendo una institución participante para vincularse.
Esta innovación en el registro es crucial para llegar a quienes nunca han tenido relación con los bancos, y ya está dando resultados: solo en BBVA, el número de nuevas cuentas digitales de bajo valor creció un 39% en el primer trimestre de 2023, impulsado por el interés de los clientes en acceder a DiMo.
La inclusión financiera se vería enormemente beneficiada si DiMo lograra una adopción masiva. Los países vecinos ofrecen ejemplos alentadores: economías como Brasil, Colombia, Argentina y Chile ya superan el 80 % de adultos con acceso a servicios financieros gracias a los esfuerzos combinados de bancos tradicionales , empresas fintech y pagos instantáneos. En México, esta tasa aún es menor: alrededor del 68 % de los adultos tenía al menos un producto financiero en 2021, una cifra prácticamente estancada en comparación con 2015.
El DiMo puede ser el punto de inflexión que el país esperaba para cerrar esa brecha. Al popularizar los pagos digitales P2P sin costo para el usuario, se crea un camino natural para que personas hoy desbancarizadas comiencen a ver valor en tener una cuenta, ya sea para recibir pagos de amigos y familiares de forma instantánea, o para pagar a pequeños comerciantes.
DiMo: potenciando la digitalización de la economía
Desde la perspectiva de la digitalización del mercado, el impacto de DiMo trasciende a los individuos . Las pequeñas empresas y los emprendedores informales, que a menudo operan exclusivamente con efectivo, ahora cuentan con una alternativa viable para recibir pagos de bajo valor sin costo inmediato y con liquidez instantánea.
A diferencia de las terminales de tarjeta, que implican tarifas y demoran días en acreditar el dinero, el DiMo acredita los valores en la cuenta del receptor en segundos y sin cobro de MDR (Merchant Discount Rate). Un estudio apunta que herramientas como CoDi y DiMo pueden generar un ahorro de más de 80 mil pesos mexicanos al año para pequeños negocios en comisiones evitadas, además de aumentar la velocidad de rotación del capital de caja. Es decir, la digitalización vía DiMo no es solo conveniencia, sino también una ganancia económica para el sector productivo.
Barreras para la adopción del DiMo
A pesar de su enorme potencial, DiMo enfrenta importantes obstáculos para consolidarse como el método de pago dominante. El primero de ellos es cultural: el apego al efectivo . Alrededor de 75 millones de mexicanos realizan pagos cotidianos con billetes y monedas (especialmente para compras de hasta 500 pesos) , a menudo por costumbre o conveniencia.
Cambiar este comportamiento requiere tiempo, confianza y claridad de beneficios.En este punto, aún se percibe una brecha de educación y comunicación sobre el DiMo. Investigaciones cualitativas indican que una parte de la población desconfía de recibir pagos electronicos, ya sea por temor a fraudes y estafas, o por desconocimiento de cómo el sistema bancario protege las transacciones.
Compromiso e incentivos para la utilización
Otra barrera está en los incentivos para la adopción por parte de todos los actores económicos. A diferencia del Pix brasileño, cuya participación fue obligatoria para todos los bancos desde su lanzamiento, en México la adhesión al DiMo es voluntaria. En teoría, esto podría limitar el alcance. En la práctica, sin embargo, vimos que los principales bancos rápidamente se involucraron en el proyecto. El punto de atención ahora es estimular también a los comerciantes y empresas a utilizar el DiMo activamente.
Actualmente, DiMo se centra en las transferencias entre particulares (P2P), pero ya están surgiendo casos de uso en pagos entre empresas (B2B) y consumidores (B2C) . Grandes empresas fintech y marketplaces han integrado DiMo en sus plataformas: por ejemplo, Mercado Pago informó que el 60% de sus usuarios ya realizan transferencias utilizando su número de teléfono móvil gracias a la integración con DiMo , eliminando así el uso de CLABE en sus operaciones internas.
Además, analistas del sector destacan que empresas B2B pueden beneficiarse enormemente de los pagos instantáneos vía DiMo, agilizando transacciones en cadenas de suministro y pagos entre empresas con la misma facilidad del P2P, lo que elimina burocracias y esperas en procesos de cuentas por pagar.
Sin embargo, para que estos potenciales se concreten, bancos y fintechs necesitan incentivar activamente el uso: ya sea por medio de cashback, programas de fidelidad, o simplemente garantizando que el DiMo permanezca libre de tarifas para el usuario final. Ejecutivos del propio mercado admiten que, hasta ahora, faltan incentivos adecuados para impulsar el uso masivo de la plataforma por parte de bancos y comercios.
Aprendiendo de otras iniciativas
Comparando con otras iniciativas, queda claro que el DiMo aprende tanto de los fallos del CoDi como de los aciertos de sistemas como el Pix (Brasil) y el Nequi (Colombia).
Del CoDi, el DiMo difiere por ofrecer una experiencia más directa —uso del teléfono celular en lugar del código QR— y por haber surgido en un momento de mayor madurez digital de la población. Aun así, el CoDi ofreció lecciones: mostró que simplemente lanzar la plataforma no garantiza adopción. Es necesario un compromiso continuo de bancos y gobierno para volver la solución relevante en el día a día de las personas.
Al observar el Pix, el DiMo se asemeja en la propuesta de pagos instantáneos 24/7 y en la visión a largo plazo de reducir el uso de dinero en efectivo. Sin embargo, existen diferencias importantes: el Pix fue concebido desde el inicio para múltiples casos de uso (P2P, pago a establecimientos, cobranzas, etc.) y totalmente gratuito para personas físicas, mientras que en el DiMo los bancos tienen libertad para eventualmente cobrar por las transferencias P2P.
Actualmente, ninguna institución importante en México cobra comisiones por las transferencias DiMo, lo cual es positivo, pero existe la posibilidad de que se implementen en el futuro, dado que los bancos también lo ven como una oportunidad de generar ingresos. Si las comisiones se aplican de forma inadecuada, podrían desalentar a los usuarios; después de todo, la experiencia internacional demuestra que las transferencias gratuitas fueron un factor clave para la adopción de estos sistemas.
Relevancia del DiMo para el ecosistema financiero de América Latina
La implementación del DiMo en México es un capítulo más de la transformación financiera en América Latina. En los últimos años, la región ha visto una ola de innovaciones en pagos y fintech: desde el Pix en Brasil hasta el Bre-B en Colombia, pasando por transferencias inmediatas en Argentina y por diversas billeteras digitales distribuidas por el continente.
Cada país tiene sus particularidades, pero todos persiguen objetivos similares: aumentar la inclusión financiera, reducir la dependencia del dinero en efectivo y modernizar la infraestructura de pagos para impulsar la economía digital.
El éxito del DiMo puede servir como referencia e incentivo para otros mercados latinoamericanos que aún no han implementado soluciones robustas de pago instantáneo. Al demostrar que es posible, mediante la colaboración público-privada, cambiar paradigmas de comportamiento financiero, México refuerza la idea de una América Latina más integrada digitalmente, donde enviar dinero por celular sea tan común como intercambiar mensajes.
El ecosistema financiero regional también se beneficia con la interoperabilidad y la estandarización de experiencias. En un futuro próximo, los usuarios de América Latina podrán enviar dinero a contactos en un país distinto casi instantáneamente, pues la región poseerá plataformas abiertas y compatibles, como es el caso del Pix y el DiMo.
Esto fortalecería los lazos comerciales y personales, eliminando las barreras tradicionales a las remesas internacionales . Por supuesto, aún queda camino por recorrer para que esta visión se materialice, pero la convergencia de las iniciativas de pago instantáneo es un paso en esa dirección.
Adicionalmente, la presencia de players globales y regionales —como Big Techs, fintechs y procesadoras de pago— operando en múltiples países hace que las soluciones exitosas en un mercado pronto sean exploradas en otros.

DiMo: el camino para destrabar el potencial bancario en México
El DiMo surge como pieza central en la modernización del mercado financiero mexicano, uniendo lo más avanzado en pagos instantáneos con la simplicidad necesaria para llegar a toda la población.
Su trayectoria aún está en curso: si 2023 fue el año del estreno y 2024 el de la expansión de la base, 2025 promete ser el año de la consolidación, en el cual el DiMo debe convertirse, de hecho, en parte del día a día de los mexicanos. Independientemente de los desafíos, el consenso es que el futuro de los pagos en México, así como en América Latina, pasa cada vez más por soluciones tecnológicas. En este escenario, proyectos como el DiMo desempeñan un papel de catalizador, abriendo camino a nuevos modelos de negocio, mayor inclusión y eficiencia económica.
Para las empresas, ya sean bancos tradicionales que buscan innovar o fintechs en crecimiento, el mensaje es claro: es hora de prepararse para esta nueva realidad . Contar con los socios tecnológicos adecuados puede marcar la diferencia en la velocidad y la calidad de esta adaptación.
DiMo: lo que viste en este artículo
- El DiMo es un sistema de pagos instantáneos lanzado por el Banco Central de México en 2023, que permite transferencias en tiempo real usando solo el número de celular del destinatario.
- La solución simplifica la experiencia de pagos digitales, reduciendo fricciones en comparación con el SPEI y ofreciendo mayor accesibilidad que el CoDi, lanzado en 2019 pero con una adopción por debajo de lo esperado.
- México aún presenta desafíos estructurales: cerca del 51 % de la población está desbancarizada y 82 % de las transacciones todavía se realizan en efectivo, lo que refuerza la relevancia del DiMo para la inclusión financiera.
- En menos de dos años, el DiMo alcanzó 11 millones de usuarios registrados y cuenta con la adhesión de 21 instituciones financieras, con otras en proceso de integración.
- Las principales barreras de adopción incluyen la cultura del uso de dinero en efectivo, la desconfianza de la población en los medios digitales y la falta de incentivos más claros por parte de bancos y comerciantes.
- La iniciativa es estratégica no solo para México, sino también para América Latina, y puede servir como referencia para otros mercados que buscan reducir el uso de dinero físico y ampliar la interoperabilidad regional.
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